La barriguita se va de boda (Parte 2: Tu nueva amiga la silla, la no-comida y la semi-juerga)

Pasado el momento de vestido-tensión (en que te preguntas si acabaras yendo a la boda con un saco y unas cuerdas a lo Sirenita) ya podemos pasar a hablar de la fiesta.

 

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La foto expresa a la perfección las distintas versiones de cómo puede haberte quedado finalmente el modelito

Yo llegué con mis TACONES de aguja de 12cm por el camino de gravilla y posterior césped (sí, me sentí como la teniente O’Neill en la carrera de obstáculos), siempre cogida con uñas y si hubiese podido dientes del brazo de ÉL1.

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Las dos versiones de Kinder: 1) ¡¡¡Ohhh pies!!! / 2) Shit me están haciendo una foto (modo postureo ON)

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Aquí nos tenéis a mi querido prometido (guardaespaldas de caídas, rastreador de sillas y buscador de antojos), a mí, a la babybump y a una fantástica esporádica. (L)Muy in love que estamos(L)

Volviendo al tema, me di cuenta rápidamente de la primera lección: el tamaño de los tacones ha de ser inversamente proporcional al de la barriga y que a partir de ahora unas bailarinas han de ser un must en mi coche (¡gracias a dios repartieron espardeñas después del banquete!). Os acordais de mi rechazo a los “buscasillas” de las bodas? Descubrí que si quiero puedo ser una buscadora de SILLAS más buena que Indiana Jones. Taconazos + barrigón + espalda dolorida = tengo una nueva mejor amiga de 4 patas.

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Ahora que me imagino sentada en la silla me ha venido a la cabeza otro punto básico: LA COMIDA. Las bodas eran lo mejor ya que normalmente los aperitivos suelen estar llenos de tartars, embutidos, tablas de quesos, mariscos y ostras, croquetas y otros manjares (qué hambre me está entrando por dios). He dicho “eran lo mejor” por que tener una baby dentro de ti a la que tienes que cuidar y proteger cambia mucho las cosas: adiós a las tablas de quesos (¿y si no están pasteurizados?), adiós a los tartars y los crudos (¡¿porqué a mi?!), adiós al jamón y a los deliciosos embutidos (gracias maldita toxoplasmosis) y en mi caso adiós a todo lo que yo definiría como “cosa rara que no sé lo que es y que antes probaría la primera pero que ahora prefiero no arriesgar y morir de celos comiendo pan con tomate (solo) mientras veo a todo el mundo disfrutar”. Morí cuatro o cinco veces de envidia durante el aperitivo.

Pero tranquilas, como yo siempre digo, ¡todo tiene su parte positiva! Los camareros tienen un radar oculto que se activa cuando ven a una embarazada sentada: olvídate de las luchas encarnizadas por las croquetas o de los típicos “lo siento era la última gamba (risilla maléfica del otro invitado mientras se mete el gambón en la boca…ganas de matar aumentando)”… Si estas embarazada los platos irán pasando por tu mesa cual buffet libre. Totalmente comprobado, podrás comer cuanto quieras sin tener que moverte de tu querida nueva mejor amiga.

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Y por último nos queda LA JUERGA, el momento máximo con mayúsculas, el “voy a bailar hasta la macarena como si fuese lo nuevo de Enrique Iglesias“. Tengo que decir que, como ya tenía comprobado en estos meses, la fiesta no se me ha evaporado del cuerpo como “arte de embarazo” sino que sigo dándolo todo en la pista (bajada ya de los tacones  que duda cabe). Aún así, y aunque intentemos hacer bailes de salón (el tema de bailar pegados ya no tiene el mismo significado) o las mismas tonterías de siempre (videoverguenza.com) no es lo mismo. Supongo que la inexistencia de alcohol, la falta de equilibrio, el “como puedo estar tan cansada si sólo llevo aquí 9 horas” o la espalda con el modo “novoyadejardefastidiarte” siempre en ON hacen que el desmadre de juerga -recordad la foto de la barby del anterior post- sea más madre que des. Pero bueno chico, todo es por una buena causa y aunque no puedas subirte a las mesas (cosa que hice yo hasta los 5 meses…) piensa que puedes saquear el puesto de crepes nocturno sin remordimiento alguno y hacer el tonto aún más de lo que lo hacías antes (las embarazadas parecemos monas hagamos lo que hagamos). 

Espero que os sirva la experiencia para tomároslo con humor, que es como a mi me gusta ver siempre la vida.

Ser mamá no se mide por lo que dejas atrás sino por todo lo que ganas Clic para tuitear

He dejado esta foto para el final para evitar cortocircuitos (modo babas ON)

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Muchos besos,

Juergamamá*

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  1. Suerte de juergapapá y su infinita paciencia para acompañarme arriba y abajo por toda la boda. Como sabréis las que habéis estado embarazadas, el baño es uno de nuestros lugares predilectos y en este caso, taconazos, vestido largo y camino de gravilla para llegar hasta él hacían “indispensable” colgarme cual simio de su brazo cada vez (unas 10 mínimo) que quería ir a “acicalarme” (ejem).

 

 

 

 

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