El momento en que todo cambió

Hay un momento en la vida en que todo cambia. Es un instante único e incomparable en el que todo lo que te rodea se desvanece, te quedas mirando al horizonte y lo único que pasa por tu mente es “¡¡¡H*ª$#q@deÇ+@”ªs!!!” (traducido a LNM -Lenguaje No Mamá- sería algo parecido a “¿Cómo? ¿Cuándo ha ocurrido? ¿Seguro que este palito funciona? ¿Hay alguien en el universo más desconcertado que yo en este momento? ¿Hay vida en Marte? ¿De verdad voy a ser madre? ¿Ya estas ahí? ¡Madre mía si es que no puede ser más rosa!”).

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Este sería mi retrato si alguien me hubiese fotografiado en el momento en cuestión (doy gracias de que no hubiese una cámara cerca)

Pero no os alarméis eh! La cara de “¡había una araña en la esquina del baño y ya no está!” no se os quedará para siempre… Al cabo de un rato (no diré tiempo exacto para no desanimaros) reaccionareis y empezará el torrente-cascada-tsunami de sensaciones y pasareis a un estado más parecido a este:

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Emoción lacrimógena con ansiedad persecutoria por contarle la noticia a alguien  

A mí este momento me llegó por casualidad… Llevaba unos días que me notaba rara, con más ganas de Nutella de lo normal (cosa difícil) y demasiada “sensibleria” encima… Hacía exactamente dos o tres semanas que habíamos decidido “bajar la guardia”: estábamos enamorados, estables, preparados (eso no sé si llegas a estarlo alguna vez) y con ganas de emprender la aventura de ser padres juntos.

Una tarde tenía hora en el dermatólogo por PAELLAS_2014que hacía unos días que mi cutis se había empezado a convertir en un restaurante (con mucha oferta) de paellas y granizados (“gracias” Juergapapá por recordarme que “se me había olvidado” poner esta parte de la historia).

El médico me recomendó tomar dosis muy bajas de Roacutan (uno de los nombres comerciales de la isotretinoína) durante 6 meses pues consideraba que era un pequeño brote de acné hormonal (sí amigas, las hormonas ya querían hacerse notar antes incluso que la baby). Me hizo firmar un documento conforme no estaba embarazada ni iba a quedarme embarazada durante el tratamiento (¿?). Me explicó que la toma de isotretinoína (derivado de la vitamina A2) puede provocar abortos, nacimientos prematuros y/o que el bebé nazca con malformaciones congénitas. Yo firmé tan tranquila (os recuerdo que no se me pasaba por la cabeza estar embarazada) y me marché a la farmacia con la receta.

Y fue ahí, en la puerta, parada al lado de una cruz verde gigantesca y con una luz poco favorecedora cuando me iluminé: habíamos arriesgado, me notaba rara, la nutella corría a borbotones por mi organismo… ¿Y si estaba embarazada? (primera cara del post otra vez). No podía arriesgarme, sería una locura. Entonces entré en la farmacia y lo compré, el objeto que me daría la noticia más emocionante de mi vida. 

Y fue al llegar a casa, dentro de mi querido baño, cuando llegó EL MOMENTO que os contaba al principio. Recuerdo estar sentada encima de la tapa del wc, con el predictor y sus magníficas dos rayitas bien marcadas en la mano. En ese primer momento creí que no me levantaría jamás de ese water y maldije no haber pensado nunca en construirme un refugio antinuclear ahí dentro, con una gran despensa repleta de helado y fideos chinos3

 

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Retrato de cómo me imaginaba mi vida a partir de ese momento

 

Pero pasados los primeros “eternosinterminablescreoqueelrelojsehaparado” minutos decidí levantarme y hacer lo que cualquier persona en su “sano” (ejem) juicio hubiese hecho: comprar 2 predictors más.

Juergamamá: “Hola. Una preguntita, ¿los tests de embarazo pueden equivocarse?

Farmacéutico: “A veces si los haces con demasiada antelación pueden dar falsos negativos así que tranquila…”

Juergamamá: “¿Y hay falsos positivos?

Farmacéutico: “¡No! (risita) Puede haber falsos negativos pero si sale positivo es positivo, embarazada sí o sí”.

Juergamamá: “Aha… entonces deme dos”

Farmacéutico: “¿Dos? ”

Juergamamá: “SÍ, DOS…” (respuesta acompañada de mi cara de “simesiguesmolestandonorespondo”)

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No hubieron más preguntas. Cogí los tests al vuelo y con la mini bolsa de la farmacia en la mano corrí otra vez hacia casa. En el camino tuve tiempo de llamar a Juergapapá4 y preguntarle a qué hora llegaría a casa de trabajar: tenía 1 hora antes de que llegase. ¡Lo que me costó no decírselo en ese momento! Pero bueno, si realmente estaba embarazada (yo seguía sin creérmelo y pensando que el farmacéutico se había sacado la carrera en una tómbola) quería que se enterase de una manera más especial y no por teléfono.

Al llegar a casa abrí los dos predictors (uno era de los normales y otro de Clearblue) y me lancé: dos rayitas rosas y un mensaje que no se me borrará nunca de la retina “Embarazada, 2-3 semanas”.

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Y volvemos al momento, el momento en que todo cambia. Estas feliz pero asustada, contenta pero angustiada, quieres gritar de alegría pero llorar de desesperación. No he sentido tanta ambivalencia en mi vida: por mucho que quieras tener un hijo, que lo desees con todo tu corazón, es el momento en el que sabes que una vida ya está creciendo en tu interior cuando te das cuenta de que es real, de que ya no son palabras sino echos. Es una decisión tuya pero que implica a un ser humano, una responsabilidad, una mochila que te pones y que nunca dejarás caer por mucho que pese (frase de mi madre, típica que piensas que tú nunca dirás y ale, ya ha caído). Sientes que eres joven, que te queda mucho por delante, que nadie te ha explicado cómo hacerlo, que no sabes si lo harás bien, si podrás seguir haciendo tu vida, si serás la madre que tu bebé se merece…

Estas dudas me acecharon durante los primeros dos o tres meses, sobretodo cuando me quedaba a solas o en mis múltiples momentos de bajón (gracias queridas hormonas, vosotras SÍ que os merecéis un post aparte). En estos momentos tengo que agradecer el apoyo que viví por parte de mi familia (los futuros “abus” ya la tienen mimada antes de nacer y mi madre además siempre está en el front row de todas las ecos…¡hasta las de las 7AM!) y amigos pero sobretodo por ÉL. Me hizo ver desde el primer segundo en que se enteró la ilusión en sus ojos, la felicidad, el amor y me ha demostrado día a día que será el mejor padre que mi hija pueda tener… Evidentemente si tuviese que agradecer no acababa: el pobre ha aguantado algunos-muchos “shows” hormonales, broncas (me las montaba y comía yo sola, él se limitaba a esperar que se me pasase con cara de “ya volvemos otra vez”), lágrimas de cocodrilo (no os aconsejo “El rey león” embarazadas) y diversas y variadas crisis existenciales que merecerían una medalla o, como dicen mis padres, un viaje a un balneario cuando por fin tenga a la bebé.

Ahora, embarazada ya de 27 semanas, pienso en todas estas sensaciones y las veo lejanas, casi imperceptibles… Evidentemente sigo pensando si lo haré bien, si seré “buena” madre y otras mil preguntas, pero ahora ya no estoy angustiada: “SÍ seré “buena” madre, SÍ podré compaginar mi vida con la maternidad por que…

SERÉ LA MADRE QUE QUIERO SER y VIVIRÉ LA MATERNIDAD COMO QUIERO VIVIRLA Clic para tuitear

He llegado a la conclusión de que lo importante es querer ser tu misma y luchar por ello, intentar día a día superarte y tomar las decisiones que mejor se adapten a tu vida, a los tuyos y sobretodo a tu bebé. Por que como dijo una amiga que ya es mami, “mamá feliz, bebé feliz” (thanks Tessa).

Así que si estas sintiendo lo mismo que sentí yo, si crees que un pozo negro salido de la película “The ring” no te deja ver la luz, tranquila:

SÉ TÚ MISMA, DECIDE POR TÍ MISMA Y SÉ FIEL A TU MANERA DE SER Clic para tuitear

…y verás que un día te levantaras y te darás cuenta de lo rosa que lo ves todo (y vivieron felices y comieron perdices -o lo que se coma ahora-).

Muchos besos

Juergamama*

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1Y claro yo un mes entero sin saberlo, ¡qué cosas tiene la vida!. Al principio volvía la vista atrás y con la mentalidad sobre-protectora que tengo ahora (“¿esta reducción espumosa microscópica de queso está pasteurizada?”) pensaba: “madre mía pobre niña, me va a salir con cara de Jagger”… Pero no amigas, no os torturéis, es bien sabido que ese primer mes de ignorancia en el que seguiste tu rutina juerguista es “azúcar” (o sacarina para las que se lo tomaron más light). Así que tranquilas azucareras -o sacarineras– del mundo, todas lo fuimos alguna vez.

2Dosis altas de vitamina A (o retinol) durante la gestación pueden incrementar el riesgo de abortos y/o malformaciones congénitas (https://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/druginfo/meds/a681043-es.html)

3Esto de los fideos chinos ha sido un drama. Entre mis múltiples antojos (fresas, cerezas, berberechos) aparecieron en un lugar estelar los fideos chinos (algo que nunca me había llamado mucho la atención). Gracias a ello, Juergapapá estuvo a punto de apuntarse a un curso avanzado de chino para acabar de mejorar la relación tan cercana que ya tenía con los camareros de los restaurantes asiáticos que rodean mi manzana…

4Sí, como habréis notado al principio del post mi querido prometido por fin tiene nombre y sí, sé que no es muy original pero le queda taaaaan bien!

 

Comments

  1. Lolin says:

    Juergamama me encanta leerte. Me lo paso genial. Espero tu proximo pots !YA!! XXXX

    1. juergamama says:

      Muchísimas gracias guapa!! Me encanta que te guste 🙂 Un beso grande para todos

  2. Elena says:

    Hola guapa! Felicidades por tu embarazo! Aunque no queda muy claro si lo buscabais o fue una sorpresa, aunque sin duda una sorpresa preciosa! Comentas que te recomendaron empezar el roacutan, estoy interesda en el tratamiento pero muchos dermatologos no lo recomiendan y me gustaria una segunda opinion, podrias recomendarme a tu derma? Un beso y gracias!

    1. admin says:

      Hola Elena! Muchísimas gracias por tu comentario. La verdad es que lo buscábamos, pero sin forzarlo sino como algo natural, que ya surgiría… Por eso nunca te esperas que el primer mes ya llegué pero fue la mejor sorpresa de nuestras vidas 🙂
      Muchos dermatólogos son reacios por lo agresivo del tratamiento. Igualmente a mi me recomendaron una dosis muy muy pequeña pues consideraban que no necesitaba más por lo que no suponía un tratamiento tan agresivo. Mi médico lo encontré por mi mutua y era la primera vez que me visitaba con él, era el Dr. Luis Puig. Ya te digo que sólo fui una vez pero me pareció muy amable así que si quieres probar a ver que te dice adelante!!
      Un beso fuerte y cualquier cosa aquí estoy!

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