Cincuenta sombras de Juergamamá

Cincuenta sombras de Juergamamá

Espera, ponte un poco más a la derecha. Levanta la pierna, así, por encima de la mía. No, no tan por encima que me aplastas la barriga. Creo que así sí… Vale no”. No es que estuviésemos en medio de una postura digna del Cirque du Soleil sino más bien intentando no morir en el intento de conseguir hacer “una cucharita” como Dios manda. Sí amigos, una simple y sencilla postura que antes del embarazo era la más olvidada del repertorio, un recurso para descansar o cuando querías darle un toque más romántico al asunto. Qué tristeza… pasar de un “siempre nos quedará sitio para un postre” a un “me he quedado sin dientes y no puedo hacer más que comer sopas”.

 

 

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Imagen gráfica del cambio dental en la pareja embarazada

Sí, ahora que lo he dicho creo que el tema de la comida me parece un buen símil: el sexo es como la cocina. En nuestro caso, cocinar se nos daba muy bien (ya teníamos el gorro de chef a medida y todo) y habíamos perfeccionado mucho los platos favoritos el uno del otro.cocinar

Así éramos hace unos meses, siempre probando nevas recetas juntos

Era como cuando cocinas unos canelones entre dos personas y, al saborearlos calentitos y recién salidos del horno, no sabes si la bechamel es la mejor que has probado nunca o la carne está tan jugosa que estás a punto de meter la bandeja entera en tu bolso, así sin tupper ni nada. ¡Benditos canelones…! Pero bueno, dejemos el momento masterchef pre-embarazo y centrémonos en la fantástica comida de menú que toca ahora (será por la crisis…).

 

Imaginaos un buffet, con todos los manjares habidos y por haber: visualizar bien vuestros alimentos preferidos, esas delicias que solo caben en la imaginación. Estáis los dos ahí (a quien te apetezca comerte y tú… perdón, como estoy ya después de tantos meses… con quien te apetezca comer y tú) y podéis devorar todo lo que queráis. Sí, sí, TODO lo que os venga en gana, sin engordar, sin “esto va directo a las cartucheras”, sin “como se me ocurre comer esto por la noche”… Sólo comed, disfrutad, explorar las distintas delicias que tenéis delante, no hay impedimentos, sólo sois vosotros y la comida1

Ahora que estáis los dos con los dedos llenos de salsa y oliendo como ya llegan los coulants de chocolate calentitos… se acabó. El nirvana de la comida deja paso a un nuevo mundo; esos deliciosos manjares ya no están a vuestro alcance pero siguen ahí delante, contoneándose.

 

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Ya no los puedes disfrutar porque unos carteles gigantescos se han instalado delante de los platos más apetitosos:

Ensalada de ventresca: Seguro que le voy a dar en la cabeza

Lasaña: Me va a salir el hijo como un dálmata” (Frase textual de Juergapapá)

Mariscada: Este meneo no puede ser bueno para el bebé

Fideuá: Ya no sé por donde cogerla por si le hago daño

Medallones de solomillo: Madre mía es que vaya barrigón tiene ya

Magret de pato: Como note que se mueve mientras lo hacemos me muero

Rodaballo al horno: Creo que si me pongo boca abajo me deshincho

Roastbeef: En vez de cabalgar parece que estoy intentando mover un buda de piedra

Cheesecake: ¿Cuándo se me ocurrió poner un espejo en ese ángulo?

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Se siente… Este manjar -que te encanta- está temporalmente fuera de la carta

En muchos casos las hormonas nos vuelven aún más chaladas y seguimos con unas ansias locas de seguir comiendo como hacíamos antes, sin prohibiciones ni estúpidos cartelitos. Además, en el embarazo aumenta el volumen de la circulación sanguínea por lo que las mujeres aún tenemos más facilidad para conseguir que nos salgan nuestros mejores “postres”… Pero lo sentimos, por mucho que os lamentéis alguien ha llegado para quedarse y controlar que hagamos bien nuestro régimen durante estos 9 meses: ¡saludad a la baby-nutricionista! Ha creado una nueva dieta solamente para vosotros -no os podréis quejar- dividida en 3 trimestres:

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Los primeros tres meses ves los carteles, te preocupas un poco y te informas. Convences a Juergapapá de que no hay peligro y que hasta es positivo seguir manteniendo la dieta de antes. Parece que a veces logras convencerle pero entonces llegan las nauseas y el cansancio y te quedas sin poder comer nada de nada.

-En el segundo trimestre se hace la luz y hay momentos en que parece que Masterchef vuelve a estar en antena. Te encuentras mejor, la barriga aún no molesta y alguien te ha vuelto a recolocar las pilas. En esos 3 meses engordas bastante, se nota que has dejado la lechuga a un lado y te has vuelto a enganchar a los cocidos… Pero no por mucho tiempo. La baby-nutricionista omnipresente sigue ahí, metidita en la cabeza de Juergapapá para recordarle que no se pase con los fritos2… Así que, aunque hay algunas veces que parece que estas en un restaurante con Estrella Michelin, la odiosa frase “de este plato ya no nos queda” siempre acaba apareciendo por algún lado.

El tercero es el peor con diferencia. El hecho de que sientas que llevas una vaca sobre los hombros, que puedes moverte menos que el genio de la lámpara, que depende de como te pongas te sientes como un pincho moruno y que boca abajo podrías rodar cual peonza hacen que tu misma empieces a plantearte seriamente lo del régimen. No es que no os apetezca ni que no se pueda hacer (Juergapapá sabe que a mi lo del ayuno no me va) pero es como si acostumbrada a las croquetas de tu abuela tienes que pasarte a comer croquetas congeladas a diario.

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¿Entendeis a qué me refiero?

Así que juerguistas, ¡no estáis solos! Todos hemos dejado de lado nuestros banquetes por una temporada y, como en nuestro caso, nos hemos echado unas risas intentando que no se nos chamuscaran las tostadas. En este aspecto es básico hablar mucho con tu pareja, comentarle lo que sientes, que él te explique sus dudas e intentar llegar a un punto en el que ambos os encontréis cómodos.

Y si tenéis hambre pero no hay manera de que le apetezca cocinar, siempre podéis recurrir a que la liberación de endorfinas que produce el placer de “un buen postre” le llega al feto a través del cordón umbilical, proporcionándole una sensación placentera y estimulando su circulación sanguínea. Ala, ¿qué mejor razón puede haber para meterlos en la cocina?

El embarazo es una prueba de fuego para la pareja, en este y en muchísimos aspectos. Es una etapa en la que te das cuenta del respeto y el amor que realmente hay entre vosotros. Así que disfrutad el uno del otro, quereos mucho, sentiros afortunados, demostrarle a vuestro baby que sois todo amor y no dejéis de cocinar (siempre condimentándolo con mucho humor)

Y sobretodo no os preocupéis por como os salen los platos… en unos meses ya podréis pedir hasta “take away” y volver al

“Deja de morderte el labio o tendré que abrir esta bandeja de sushi en el ascensor, y me da igual si entra alguien o no”.

 

Feliz puente

Muchos besos,

Juergamamá*

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  1. ¿He dicho que no hay nadie más… ningún espectador omnipresente en la sala, nadie que pueda interferir en vuestra cena, ninguna presencia que pueda incomodaros ni haceros saltar ningún plato?
  2. Creo que nosotras le damos menos importancia por que ya estamos acostumbradas a sentir al bebé, a notarlo como algo natural, como parte de nosotras. Sabemos cuando nos duele, cuando reacciona, los movimientos que le hacen incomodarse… Si lo piensas es comprensible (y hasta tierno) que para ellos -que nunca han tenido el placer de notarla dando vueltas la noche entera- todo sean miedos y preocupaciones

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6 thoughts on “Cincuenta sombras de Juergamamá”

  • Hahahaha muy bueno! Aunque siento decirte q luego no tendrás tiempo para cocinar, tu bebé querrá estar en tus brazos todo el tiempo, por no decirte q cada 2-3 horas lo tendrás que amamantar, sea de día o de noche, así que si te queda media horita libre entre toma y toma te aseguro que ni meterte en la ducha querrás, solo rezarás por poder descansar un poco… Por no hablar de la cicatriz que te deja el parto y tu miedo por no abrirla de nuevo!!! Pero todo son etapas y te aseguro q luego volveréis a comer tanto o más como antes, por eso de recuperar el tiempo perdido! 😉
    Me alegro que estés pasando un buen embarazo, yo mi primero fue muy bueno y aún pude picotear, pero ahora estoy de 4 meses y desde la semana 6 en ayunas porque es un embarazo de riesgo… Así que sientéte afortunada de poder pedirte algo a la carta pq yo ni a restaurantes puedo ir!!!! :_(

    • Hola guapa!! Primero de todo me ha encantado tu comentario jajaja felicidades por las metáforas 😉 Espero que algo de tiempo me quede para volver a perfeccionar las recetas… aunque ya me supongo que al principio debes estar tan liada y todo el tema de cicatriz/cuarentena que ni te planteas meterte en faena!! Aunque me gusta la idea de recuperar el tiempo perdido cuando haya pasado esta primera época :p Espero que tu embarazo esté yendo bien -dentro de que es un embarazo de riesgo- y espero que no se te haga muy duro!! Piensa que valdrá la pena… bueno tu teniendo ya una baby lo debes saber más que yo 🙂 Cualquier cosa que necesites o si te apetece algún tema en concreto para distraerte sólo tienes que pedírmelo! Un abrazo grande (K)(K)

  • jajajaja, lo que me he reido leyendote!! La verdad, es que como dice Mayan, después te sigues quedando a dieta unos meses más.. O tienes buffet libre pero sólo durante una happy hour!! Igualmente, merece la pena! 🙂

    Un besote!!

    • me alegro muchísimo que te lo hayas pasado bien con el post!! GRACIAS!! Es lo mejor que me puedes decir (L) Y con el tema de la dieta…si es así espero alargar todo lo que pueda mis happy hour jajaja aunque, tal como tú dices, estoy segura de que cualquier sacrificio es poco para lo que te llega 🙂

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