¡Hagámoslo fácil!

Estamos sentadas en el sofá. Más que sentadas estamos medio estiradas: me está costando vida y milagros teclear en esta postura 😹. Pero por mucho que no me resulte fácil no quiero moverme ni un centímetro. Chloe está a mi lado: sorprendentemente tranquila y extrañamente silenciosa🤨🧐. Mi mami-radar se activa cuando hay tranquilidad en esta casa pero teniendo al objetivo de mi radar al lado hoy decido desconectar… Seguro que si leéis dos o tres veces el texto se os borra de lo flojito que estoy tecleando: parece que un sonido fuera de swing romperá este inusual y maravilloso momento ZEN😂.

No tenía pensado escribir nada…

…pero lo extraordinario de la situación me ha llevado directa a coger el ordenador. Inciso: seguro que muchos (sobretodo los fans de Holmes) estáis pensando “entonces se ha movido para coger el ordenador🤔…” . Pues no. Siempre lo dejo en la punta del sofá para no tener que levantarme si me apetece usarlo (la vagueza agudiza el ingenio señores).

Así que con el brazo como el monstruo de “El laberinto del fauno” (para no moverme nada he tenido que estirarlo más que los chicles Boomer) enciendo el ordenador y miro sigilosamente a mi derecha. Me siento como el cámara que, perdido en la sabana africana, observa escondido entre el pasto y la hierba. El majestuoso león yace tranquilo pero el cámara sabe que cualquier ruido fuera de lo común haría que esa preciosa imagen que está a punto de capturar se desvaneciese. Pues yo estoy igual que el cámara pero en mi salón y con una leoncita (¿adivináis que signo del horóscopo es Chloe no?).

Tac tac tac tac

Mirada a la derecha. Tac tac tac tac. Vistazo. Tac tac tac (intento imitar el sonido de las teclas por si alguien aún no se había dado cuenta😹). El león ni se inmuta. SÍ. El ruido de las teclas no estropea la estampa: ¡puedo escribir!. Ni me acuerdo que he dormido solo 4 horas. Tengo más energía que nunca y los dedos vuelan sobre el teclado. El sonido de las teclas actúa en mi cerebro como la campana para el perro de Pavlov. Con solo oírlo, mi cerebro empieza a “salivar” pensando en todos los relatos, historias y artículos que va a escribir. Pero la euforia dura poco. He utilizado 400 palabras para contaros lo emocionada que estoy y leoncita necesita solo 1 para desmontarlo todo (sin dejar ni un superviviente):

👧🏻 “ÑAÑA”

🙄 ¿Ñaña? Miro el reloj de reojo: las 12:14h.  Shit. Dos ojos como platos se han girado hacia mí y me miran fijamente. Sí amigos, el león tenía hambre.

👩🏻 “¿Quieres comer amor?”

👧🏻 “Shi”

Fantástico. Momento culmine del escritor OFF. Ni perros, ni babas, ni historias… se acabó lo que se daba. Bajo la pantalla del ordenador y me voy directa a la cocina seguida por una sonriente y emocionada bebé. Me pide que la coja en brazos. Es muy sibarita y le encanta cotillear la nevera para escoger la comida a su gusto. A veces tengo que frenarla para evitar que coma broccoli con mandarina y salsa de tomate pero casi siempre acierta (¿igual tendría que haberla llamado Ferrana🤔?).

Mientras estamos con la cabeza metida en la nevera…

…empieza a sonar el pitido (sí, todos lo odiamos). Mi cerebro vuelve a activarse (vaya día lleva hoy el pobre😅). He cambiado el borboteo de ideas por el borboteo de recetas, el ordenador por la paella, el sonido de las teclas por el chispeo del aceite y el relax por el olor a pescado. Me encanta cocinar con mi hija y, mirado así, el cambio no es tan malo como parecía (menos por el olor). Esto me lleva a darme cuenta de algo muy importante:

la vida la puedes coger de dos maneras: fácil o difícil. 

He hecho la comida, he limpiado la trona 2 veces, he gastado un paquete entero de toallitas (cuando come yogur sola es una odisea) y he puesto a la peque a dormir. Podría habérmelo puesto difícil y hacerlo todo enfadada por el cambio de planes. ¿Pero de qué serviría? Realmente contra quien te enfadas es contra ti mismo.

La vida no sabe lo que TÚ quieres. TÚ eres el que con la vida hace lo que quiere

Y si podemos hacer lo que queramos con las cartas que se nos reparten… ¡hagámoslo fácil!. Y no solo fácil sino útil. Al final lo que estáis leyendo no es fruto del relax del principio sino de lo que erróneamente llamaríamos contratiempo. Y digo erróneamente porque al final estos cambios de sentido son los que le dan sentido a la vida. Así que si ves una autopista cortada coge el desvío y disfruta de las curvas que tienes por delante.

 

Feliz domingo juerguistas,

me alegro de estar de vuelta

 

2 Replies to “¡Hagámoslo fácil!”

  1. Buenísimo, real y sincero… yo he comenzado a usar la aplicación del móvil que al grabar lo redacta todo jajjajaja La mía es tremenda… no me deja acercarme al ordenador jajajjajaja!! Cuando disfrutamos de cada momento todo se vuelve fácil y fluido!! Un beso para las dos!!

    1. jajaja no sabía ni que existía esa aplicación!! la buscaré!! tendré que ponerlo en práctica porque tienen una fijación por el ordenador 😂😂 Me alegro muchísimo que te haya gustado de verdad!! me hace muy feliz leerlo 😍 muchas gracias y un beso para vosotras también

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